La planificación de objetivos es algo que forma parte de mi vida desde hace tiempo. No porque tenga todo bajo control (ni mucho menos), sino porque he aprendido que si no pongo por escrito lo que quiero hacer, mi cabeza se llena de ideas… y al final no avanzo en ninguna.
Soy de las que siempre tienen mil cosas en mente: proyectos, ideas, cambios, cosas que quiero mejorar. Y si no lo organizo, se queda todo en intención. Por eso empecé hace años a trabajar con objetivos mensuales. No es un sistema perfecto, pero sí es realista y, sobre todo, sostenible en el tiempo.
No tiene nada de complicado ni revolucionario, pero precisamente por eso me funciona. Es sencillo, práctico y se adapta bien al día a día. Si hay algo que llevas tiempo queriendo hacer pero no terminas de arrancar, quizá te ayude verlo así, paso a paso.

Cómo hago mi planificación de objetivos paso a paso
Con el tiempo he ido simplificando mucho este proceso. Antes intentaba hacerlo todo perfecto, pero ahora busco claridad. Prefiero avanzar poco a poco que quedarme bloqueada por querer hacerlo todo bien desde el principio.
1. Decido mi objetivo
El primer paso siempre es escribir el objetivo. Sin más. No lo analizo demasiado al principio, simplemente lo dejo claro sobre el papel.
A veces es algo grande, otras veces es algo muy sencillo. Y está bien. He aprendido que no todos los objetivos tienen que ser enormes para ser importantes. De hecho, muchas veces los pequeños son los que realmente cambian el día a día.
En este punto no me exijo demasiado. Ya habrá tiempo de concretar mejor más adelante.
2. Entiendo por qué quiero hacerlo
Aquí es donde la planificación de objetivos empieza a tener sentido de verdad. Porque si no tengo claro el motivo, tarde o temprano lo voy a dejar.
Intento ser honesta conmigo misma. No lo que “debería” querer, sino lo que realmente quiero. A veces es algo práctico, otras veces es algo más personal. Y está bien que no suene perfecto.
Cuando lo escribo, me ayuda a recordar por qué empecé, sobre todo en esos días en los que no apetece seguir.
3. Marco un plazo realista
Este paso me costaba mucho antes. O me ponía plazos imposibles o directamente no ponía ninguno.
Ahora intento buscar un equilibrio. No algo que me presione hasta agobiarme, pero tampoco algo tan abierto que nunca llegue a hacerlo.
Por ejemplo, si quiero empezar a correr, no digo solo “quiero correr”. Lo concreto:
- Correr 3 km cada dos días
- Correr 20 minutos diarios
- Salir a correr 20 veces este mes
- Preparar una carrera concreta en una fecha
Cuanto más claro lo tengo, más fácil es avanzar sin perderme.
4. Elijo una pequeña recompensa
Esto puede parecer una tontería, pero a mí me ayuda mucho. No tiene que ser nada grande. De hecho, cuanto más sencillo, mejor.
A veces es un libro, otras veces algo pequeño para casa, incluso algo relacionado con papelería o materiales creativos. Me gusta que sea algo que no necesito, pero que me apetece.
Por ejemplo, he utilizado cuadernos bonitos para registrar mis avances o pequeñas carpetas para organizar mis proyectos. Son detalles que hacen el proceso más agradable.
También me han ayudado algunas bandejas organizadoras para mantener el escritorio más ordenado cuando trabajo en varios objetivos a la vez. Tener cada cosa en su sitio cambia mucho la sensación al sentarme a trabajar.
5. Divido el objetivo en pasos pequeños
Este es el punto que más diferencia marca. Cuando un objetivo se queda en algo grande, abruma. Pero cuando lo divido en acciones concretas, cambia completamente.
Siguiendo con el ejemplo de correr:
- Preparar la ropa la noche anterior
- Registrar cada salida en un cuaderno
- Buscar nuevas rutas para no aburrirme
Son cosas sencillas, pero hacen que todo sea más manejable. Y eso es clave para no abandonar a mitad de camino.
Planificador de proyectos y revisión dentro de la planificación de objetivos
Algo que me di cuenta con el tiempo es que no basta con escribir objetivos una vez y olvidarse. Necesito verlos, revisarlos y tenerlos presentes.
Por eso empecé a usar hojas de trabajo imprimibles. Me ayudan a tener todo en un mismo sitio y a no perder el foco. Porque sí, me pasa muchas veces que si no lo veo, lo olvido completamente.

Obtén la hoja de trabajo de planificación de proyectos y revisión de objetivos:
Una guía paso a paso para ayudarte a convertir tus objetivos en un plan de acción para tus proyectos.
Los diseños de © ScrpaStudio.es son solo para uso personal. Por favor, no lo compartas con personas. Mejor comparte el enlace. Estos recursos gratuitos son para ayudarte, agradecería tu colaboración.
Yo suelo imprimir estas hojas y tenerlas a mano en mi escritorio o dentro de mi carpeta de proyectos. También las integro a veces en mi junk journal, sobre todo cuando quiero hacer un seguimiento más visual.
Hay momentos en los que necesito parar, revisar lo que estoy haciendo y ajustar. Y tenerlo todo escrito me ayuda a hacerlo sin complicarme.
Pequeños ajustes que hacen más fácil la planificación de objetivos
Con el tiempo he ido aprendiendo algunas cosas que, aunque parecen simples, cambian bastante cómo vivo todo este proceso.
Replantear los objetivos en positivo
Cuando un objetivo está formulado como “dejar de hacer algo”, me cuesta mucho más cumplirlo. Es como si mi mente se quedara en lo negativo.
En cambio, cuando lo reformulo en positivo, cambia. Por ejemplo:
- No: dejar de mirar redes sociales en el trabajo
- Sí: desconectarme de redes sociales mientras trabajo
Parece lo mismo, pero no lo siento igual.
Ir a la raíz del objetivo
Esto me ha ayudado mucho a no quedarme en la superficie.
A veces pienso que mi objetivo es uno, pero cuando empiezo a hacerme preguntas, veo que hay algo más profundo detrás.
Por ejemplo:
- Quiero dejar de posponer la alarma
- ¿Por qué? Porque llego tarde
- ¿Por qué? Porque estoy cansada
- ¿Por qué? Porque me acuesto tarde
Al final, el objetivo real no era la alarma, sino mejorar mis horarios de descanso.
Y cuando ajusto eso, todo lo demás empieza a ordenarse.
Llevar un registro de mis avances
Esto es algo que me gusta especialmente. No solo por organización, sino por perspectiva.
Me encantaría tener mis cuadernos de cuando tenía 15 años para ver qué pensaba entonces, qué objetivos tenía y cómo los vivía. Seguro que me haría sonreír.
Ahora intento no perder eso. Anoto lo que hago, lo que funciona y lo que no. No de forma perfecta, sino real.
Uso cuadernos sencillos, hojas sueltas o incluso páginas dentro de mi junk journal. A veces también utilizo archivadores o carpetas para separar proyectos, porque cuando todo está mezclado me cuesta concentrarme.
Es una forma de mirar atrás y ver que, aunque a veces no lo parezca, sí avanzo.
¿En qué objetivo estás trabajando ahora mismo?
![]()
¡Apoya mi trabajo! Si disfrutas de mis artículos y herramientas, considera invitarme a una taza de café. Y no te pierdas nada suscribiéndote a mi lista de correos. Recibirás actualizaciones exclusivas, consejos útiles y acceso anticipado a mis últimas creaciones. ¡Únete a nuestra comunidad! ![]()
Descubre más desde ScrapStudio
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.






