Tags scrapbooking: ideas para crear etiquetas con capas, textura y papel

Tags scrapbooking: ideas para crear etiquetas con capas, textura y papel

Estos tags scrapbooking fueron uno de los proyectos que preparé durante el Winter Camp 2013 a partir de una propuesta de Lory Bucaria. Curiosamente, al principio no me convencía demasiado la idea de hacer etiquetas. Nunca había creado ninguna y tampoco eran un elemento que utilizara habitualmente en mis proyectos.

Sin embargo, terminé disfrutando mucho del proceso. El formato pequeño obliga a seleccionar mejor los materiales y a concentrar la composición en muy poco espacio. Al recuperar ahora estas fotografías, eso es precisamente lo que me parece más interesante: no tanto reproducir los mismos tags, sino observar cómo unas pocas capas de papel, algo de escritura y diferentes texturas pueden construir una pieza completa.

Tags scrapbooking: ideas para crear etiquetas con capas, textura y papel

Dos tags scrapbooking con una misma idea de partida

Para la base utilicé cartulina blanca de grosor medio. Los dos tags parten del mismo formato y comparten varios materiales, pero la composición cambia lo suficiente para que cada uno tenga personalidad propia.

En uno concentré los elementos decorativos en la parte inferior, dejando bastante superficie blanca visible. En el otro la composición asciende un poco más y utiliza formas redondeadas, una estrella y pequeños puntos de pintura. Trabajar dos piezas juntas de esta manera permite mantener cierta coherencia sin necesidad de repetir exactamente el mismo diseño.

Los washi tapes, la pintura y los papeles decorados que utilicé eran de Studio Calico. Son materiales propios de aquella etapa del scrapbooking y no hace falta localizar exactamente los mismos para recuperar la idea. Lo útil es fijarse en cómo se combinan estampados, formas y texturas dentro de un espacio reducido.

1. Utilizar el espacio libre como parte del diseño

Una de las decisiones que más me gusta al revisar estos tags es que no intenté cubrir toda la cartulina. Especialmente en el primero, la decoración se concentra en una zona concreta y queda bastante blanco alrededor.

En formatos pequeños es fácil pensar que hay que aprovechar cada centímetro, pero dejar espacio libre ayuda a separar las piezas y a dirigir la mirada hacia el grupo principal. También permite utilizar varios estampados sin que el resultado se vuelva demasiado confuso.

Si quieres probar esta estructura, coloca primero dos o tres piezas de papel en una zona del tag y muévelas antes de pegar. Cuando el conjunto tenga suficiente presencia por sí mismo, probablemente necesites muchos menos adornos de los que habías previsto.

2. Construir la composición mediante capas

Los dos diseños están formados por pequeñas superposiciones. Hay papeles estampados, etiquetas, formas recortadas, washi tape y elementos que sobresalen del grupo principal.

No todas las capas necesitan verse completas. De hecho, dejar que una pieza asome parcialmente detrás de otra crea profundidad y permite aprovechar pequeños recortes de papel que quizá serían difíciles de utilizar en una página más grande.

Para que esta forma de trabajar no termine siendo caótica, resulta útil empezar por la pieza de mayor tamaño y añadir después elementos progresivamente más pequeños. Así la composición mantiene una jerarquía visual clara.

3. Añadir escritura a mano sin convertirla en protagonista

Las letras las hice a mano con bolígrafos negro y plata con brillo de Pudding, una marca coreana que utilizaba entonces.

No hace falta dominar lettering para incorporar texto a un tag. Una palabra, una fecha, un nombre o una frase muy breve pueden convertirse en parte de la composición. Incluso una escritura sencilla puede funcionar bien si se integra con el resto de elementos y se respeta suficiente espacio alrededor.

Esta es además una de las diferencias interesantes entre trabajar con adornos preparados y escribir directamente sobre el papel: la pieza termina conservando también una pequeña muestra de nuestra propia escritura.

4. Combinar papel con una textura diferente

Las plumas amarillas son probablemente el elemento que más destaca en estos tags porque introducen una textura completamente distinta al papel. En aquel momento podían encontrarse fácilmente en tiendas especializadas en scrapbooking.

La idea sigue siendo aprovechable aunque utilices otros materiales. Una cinta, hilo, tela, encaje, una pequeña pieza vegetal de papel o incluso una etiqueta con relieve pueden aportar ese contraste. No se trata de añadir volumen porque sí, sino de incorporar un material que ayude a diferenciar el punto focal del fondo.

Conviene tener también en cuenta el uso final. Si el tag va a quedar dentro de un álbum, demasiado volumen puede dificultar el cierre. Si se utilizará como etiqueta para un regalo o como elemento independiente, hay bastante más libertad para trabajar con materiales que sobresalgan.

5. Repetir materiales sin hacer dos diseños iguales

Crear varios tags a la vez permite trabajar como una pequeña serie. Puedes preparar una selección limitada de papeles, colores y adornos y utilizarlos de manera diferente en cada pieza.

En estos dos diseños se repiten el blanco de la base, los tonos amarillos y anaranjados, los estampados oscuros y las plumas. Sin embargo, uno utiliza una estructura más vertical y fragmentada mientras que el otro se organiza alrededor de formas redondeadas.

Esta forma de trabajar puede resultar práctica si quieres preparar varias etiquetas para regalos, un conjunto para un álbum o pequeños elementos para incorporar posteriormente a un proyecto de scrapbooking. Preparar primero una paleta limitada ayuda a mantener la coherencia y después puedes variar libremente la composición.

Para qué puedes utilizar tags de scrapbooking

Cuando hice estos tags reconocía que probablemente no iba a utilizarlos demasiado salvo para acompañar algún regalo. Sigo pensando que no es un formato que todo el mundo necesite incorporar constantemente a sus proyectos, pero precisamente por su tamaño puede tener usos bastante concretos.

Pueden servir como etiquetas para regalos, marcadores dentro de un álbum, piezas para escribir una fecha o un pequeño recuerdo, elementos extraíbles dentro de un bolsillo o decoración para un junk journal. También son una forma cómoda de probar combinaciones de papeles y materiales sin preparar una página completa.

Ese último uso me parece especialmente interesante ahora. Un tag puede funcionar casi como un pequeño ejercicio de composición: eliges una base, reúnes unos pocos recortes y pruebas cómo funcionan juntos el color, las capas, el texto y el espacio libre.

Un proyecto pequeño para aprovechar los materiales que ya tienes

Después de tantos años no intentaría recrear estos tags exactamente ni buscaría los mismos productos. Preferiría utilizar su estructura como punto de partida y trabajar con los materiales disponibles.

Una cartulina firme, algunos restos de papel, un bolígrafo y una cinta para la parte superior son suficientes para empezar. Después puedes añadir una textura o una pieza con volumen si realmente mejora la composición.

Fue mi primera experiencia creando tags y terminó gustándome bastante más de lo que esperaba. Al revisarlos ahora, lo que conservaría no son tanto los materiales concretos como la forma de trabajar: pocas piezas, capas bien agrupadas, bastante espacio libre y la libertad de probar una composición pequeña antes de llevar esas ideas a proyectos mayores.

❥ Sarai


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