Mini agenda telefónica personalizada: cómo decoré una pequeña agenda para el bolso

Mini agenda telefónica personalizada: cómo decoré una pequeña agenda para el bolso

Esta mini agenda telefónica es uno de esos proyectos pequeños que preparé hace años y que, al recuperarlo ahora, me sigue gustando por algo muy concreto: detrás de la decoración había una libreta realmente pensada para utilizarse.

La agenda era muy pequeña, lo suficiente para llevarla en el bolso e incluso dentro de una cartera de bolsillo. Decidí personalizarla con papeles de scrapbooking y añadirle un cierre de velcro que terminó siendo uno de mis detalles favoritos del proyecto por lo práctico que resultaba.

Actualmente guardamos casi todos nuestros contactos en el móvil, así que una agenda telefónica de papel puede parecer un objeto de otra época. Aun así, el formato sigue teniendo utilidad para conservar una pequeña selección de teléfonos, direcciones u otros datos que queramos tener disponibles también fuera de la pantalla. Y, si vamos a utilizarla, personalizar una agenda sencilla permite convertirla en algo mucho más nuestro.

Mini agenda telefónica personalizada: cómo decoré una pequeña agenda para el bolso

Cómo personalicé esta mini agenda telefónica

Para decorar la cubierta utilicé papeles de la colección Here & Now, diseñada por Lori Whitlock para Echo Park.

Los papeles tienen bastante protagonismo en el proyecto, así que no necesitaba añadir demasiados adornos. En una superficie tan pequeña, una combinación de estampados bien elegida puede ser suficiente para transformar completamente una libreta sin hacer que resulte incómoda de llevar o manejar.

Una mini agenda telefónica pensada para llevar en el bolso

Precisamente por el tamaño de la agenda, intenté que la decoración no añadiera un volumen innecesario. Cuando algo va a estar entrando y saliendo continuamente del bolso, los adornos que sobresalen demasiado pueden acabar enganchándose o deteriorándose.

Este es un criterio que sigo encontrando útil cuando reviso proyectos antiguos: el diseño tiene que tener en cuenta cómo se va a utilizar el objeto una vez terminado. En una pieza decorativa podemos permitirnos determinadas licencias; en una libreta de uso frecuente, la resistencia y la comodidad importan bastante más.

El cierre de velcro fue una de las partes más prácticas

Además de forrar la agenda, añadí un cierre con velcro. Fue una solución muy sencilla, pero me gustó tanto el resultado que entonces ya pensé que probablemente volvería a utilizarla en otros proyectos.

En una agenda pequeña este tipo de cierre ayuda a mantenerla cerrada dentro del bolso y no necesita una estructura complicada. Además, puede integrarse en la propia cubierta sin quitar protagonismo a los papeles.

Si vas a personalizar una libreta para utilizarla con frecuencia, merece la pena pensar también en este tipo de detalles funcionales. A veces una modificación muy pequeña mejora bastante más el resultado final que añadir otro adorno.

Qué tendría en cuenta si personalizara una agenda pequeña ahora

Al volver a ver este proyecto, seguiría partiendo de la misma idea: elegir primero una agenda cuyo tamaño resulte cómodo para el uso que va a tener y decorar después sin perder esa ventaja.

Utilizaría pocos papeles y procuraría que la cubierta siguiera siendo fina. También comprobaría que las esquinas y bordes quedasen bien protegidos, porque suelen ser las zonas que más sufren cuando una libreta se lleva diariamente en un bolso.

Y antes de empezar decidiría qué información quiero guardar dentro. Una mini agenda telefónica no necesita contener toda nuestra libreta de contactos. Puede reservarse para una selección reducida de teléfonos y direcciones que tenga sentido conservar en papel. Por una cuestión de privacidad, evitaría anotar contraseñas, códigos de acceso u otra información especialmente sensible.

Un proyecto pequeño donde decoración y utilidad pueden ir juntas

Este proyecto pertenece a una etapa temprana de ScrapStudio y los papeles reflejan claramente el scrapbooking que hacía entonces. Sin embargo, la idea que había detrás sigue encajando con mi forma actual de trabajar con papel: personalizar un objeto no consiste únicamente en hacerlo bonito, sino también en adaptarlo al uso que vamos a darle.

La agenda ya era pequeña y práctica antes de empezar. Los papeles hicieron que se sintiera mucho más personal y el cierre de velcro añadió una función concreta sin complicar el diseño.

Si tienes por casa una agenda, una libreta de direcciones o un cuaderno pequeño que realmente utilizas, puede ser un buen proyecto para aprovechar algunos papeles de scrapbooking. No necesitas convertirlo en una pieza muy elaborada. Una cubierta bien elegida y una pequeña modificación funcional pueden ser suficientes para darle una segunda vida.

❥ Sarai


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