Marcapáginas imprimibles gratis: plantilla y 7 ideas para personalizarlos

Un marcapáginas cumple una función muy sencilla: señalar el punto exacto en el que dejamos un libro. Pero precisamente por ser un objeto que utilizamos una y otra vez, también puede convertirse en uno de esos pequeños elementos de papelería que merece la pena adaptar a nuestra manera de leer.

Hace tiempo empecé a diseñar mis propios marcapáginas y etiquetas porque no encontraba nada que realmente me representara. Con el tiempo descubrí que me gustaba también poder imprimirlos, modificarlos y preparar distintas versiones según el uso que quisiera darles.

Estos marcapáginas imprimibles gratis están pensados para eso: imprimir, recortar y utilizar tal cual o convertirlos en un pequeño proyecto de papel añadiendo algunos detalles con los materiales que ya tengas.

Marcapáginas imprimibles gratis: plantilla y 7 ideas para personalizarlos

Marcapáginas y etiquetas para libros listos para imprimir

La plantilla está preparada en tamaño A4 para que puedas imprimirla directamente en casa. Después solo necesitas recortar las piezas siguiendo sus líneas y decidir si quieres utilizarlas tal como están o personalizarlas.

Para un resultado más resistente prefiero utilizar cartulina o un papel con algo más de cuerpo que un folio convencional, siempre dentro del gramaje que admita la impresora. El marcapáginas se manipula bastante, entra y sale del libro y puede terminar dentro del bolso, así que merece la pena pensar también en su durabilidad.

Alguna vez he plastificado los que sabía que iba a utilizar mucho. Es completamente opcional, pero puede ser práctico si quieres protegerlos mejor. Si después vas a añadir un agujero y un cordón, resulta más cómodo plastificar primero y perforar cuando la pieza ya esté terminada.

Cómo preparar tus marcapáginas imprimibles gratis

El proceso no necesita demasiadas herramientas. Imprime la plantilla, recorta las piezas con unas tijeras que corten bien o con cutter y regla si prefieres líneas muy rectas, y revisa los bordes antes de empezar a decorarlas.

No hace falta buscar una acabado perfecto de imprenta. Parte del interés de trabajar con papel está precisamente en poder intervenir sobre la pieza y hacer pequeñas variaciones con las manos.

Estas son siete formas sencillas de hacerlo.

1. Redondea las esquinas

Es uno de los cambios más pequeños y, al mismo tiempo, modifica bastante el acabado. Puedes redondear las esquinas con una perforadora específica o hacerlo cuidadosamente con tijeras.

No necesitas aplicarlo a todos. Dejar algunos rectos y otros redondeados también permite obtener distintas versiones partiendo de la misma plantilla.

2. Añade un cordón o una cinta

Haz un pequeño agujero en la parte superior e incorpora un cordón, una cinta fina o algún hilo que ya utilices en tus proyectos de papel.

Además de decorar, el elemento que sobresale permite localizar rápidamente el punto de lectura cuando el libro está cerrado. Evitaría adornos demasiado voluminosos si vas a llevar el libro en el bolso o apilado junto a otros.

3. Escribe una palabra, una fecha o una pequeña frase

Esta es una de las partes que más disfruto. No hace falta dominar lettering ni preparar una composición complicada. Puedes escribir una palabra, tus iniciales, el título del libro que estás leyendo o una frase breve que quieras conservar.

También puedes utilizar el reverso para anotar una fecha. Con el tiempo, un marcapáginas que has utilizado durante una lectura concreta puede acabar guardando un pequeño recuerdo de ese libro.

4. Utiliza sellos pequeños

Los sellos funcionan especialmente bien en este formato porque permiten añadir un detalle sin ocupar toda la superficie. Una palabra, una fecha, una pequeña ilustración o un motivo sencillo pueden ser suficientes.

Antes de estampar sobre la pieza definitiva, probaría la tinta en un recorte del mismo papel. Así puedes comprobar cómo queda el color y si necesita unos segundos para secarse.

5. Aprovecha pequeños restos de washi tape

Unas tiras de washi tape pueden servir para crear una franja, destacar un extremo o introducir un poco de color. Al trabajar sobre una superficie tan pequeña, normalmente no hace falta utilizar mucho.

También es una forma práctica de aprovechar esos últimos trozos de un rollo que ya no darían para un proyecto grande.

6. Añade pequeños dibujos o detalles con rotulador

Un borde, unos puntos, líneas sencillas o una pequeña ilustración pueden cambiar el aspecto del marcapáginas sin cubrir el diseño original. En mi caso suelo preferir colores suaves y composiciones bastante limpias, aunque puedes adaptarlos completamente a tus materiales y estilo.

Si utilizas rotuladores, prueba primero cómo responde el papel. Algunas tintas pueden transparentarse más de lo esperado en determinados gramajes.

7. Prepara un marcapáginas para cada tipo de lectura

Una de las formas en las que he terminado utilizándolos es asignando diferentes marcapáginas según lo que estoy leyendo. No es necesario crear un código complicado: basta con que las diferencias te resulten útiles.

  • Uno para la lectura que tienes en marcha.
  • Otro para libros de estudio o consulta.
  • Una versión sencilla para lecturas más ligeras.

También puedes escoger un determinado color, símbolo o pequeño detalle para cada función. Así la personalización no se queda únicamente en la parte decorativa, sino que ayuda a distinguir los libros que estás utilizando.

Cómo utilizar las etiquetas incluidas con tus libros

Además de los marcapáginas, las etiquetas pueden utilizarse para identificar y organizar distintos elementos relacionados con tu biblioteca o tus lecturas.

Puedes escribir títulos, autores, temas o cualquier clasificación que tenga sentido dentro de tu propio sistema. También pueden servir para cajas donde guardes material de lectura, carpetas, cuadernos de notas o pequeños archivos de papel.

No intentaría clasificar toda una biblioteca si realmente no necesitas hacerlo. Una etiqueta resulta útil cuando permite localizar algo con más facilidad, no cuando añade otra tarea de organización.

Si te gusta llevar también un registro de los títulos que quieres leer, puedes combinar este recurso con mi lista de libros por leer, pensada precisamente para reunir las lecturas pendientes sobre papel sin convertirlas en una lista de obligaciones.

Cómo guardar los marcapáginas cuando no los estás usando

Una vez recortados, el problema suele ser bastante simple: evitar que terminen repartidos entre libros, papeles y cajones.

Yo los dejo cerca de la zona donde suelo leer. Una bandeja organizadora pequeña puede servir para reunir marcapáginas, bolígrafos y notas. También utilizo cajas pequeñas tipo archivador para etiquetas y otros papeles que quiero tener accesibles.

No hace falta crear un sistema específico únicamente para unas cuantas piezas. Si ya tienes una bandeja, una caja de papelería o una carpeta donde guardas otros imprimibles, probablemente puedan compartir el mismo espacio.

Descarga los marcapáginas y etiquetas para libros

He preparado esta plantilla gratuita para que puedas imprimir los marcapáginas y etiquetas en A4, recortarlos y utilizarlos directamente o personalizarlos con algunas de las ideas anteriores.

La descarga de los recursos gratuitos de ScrapStudio se gestiona mediante sus fichas correspondientes en Ko-fi. En cuanto la ficha de estos marcapáginas quede vinculada a esta entrada, podrás acceder desde aquí al recurso gratuito.

No necesitas añadir decoración para que resulten útiles. Puedes imprimirlos, recortarlos y empezar a usarlos tal como están. Y si te apetece trabajar un poco más con el papel, unas tijeras, un sello, algo de washi tape o unas líneas dibujadas a mano son suficientes para preparar una versión completamente tuya.

❥ Sarai


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