Publiqué por primera vez este artículo el 25 de febrero de 2021, cuando acababa de cambiar mis sartenes antiadherentes por unas sartenes de hierro fundido y todavía estaba aprendiendo a utilizarlas. Hoy, más de cinco años después, puedo añadir algo que entonces no podía saber: sigo teniendo exactamente las mismas.
Están intactas, continúo cocinando con ellas y, con un buen curado y el uso habitual, no se me pega la comida. Eso hace que esta actualización tenga bastante más sentido que limitarme a recuperar una recomendación antigua.
Fue además uno de los primeros artículos que publiqué dentro de una sección desaparecida de este blog. A primera vista, hablar de sartenes puede parecer bastante alejado de los temas habituales de ScrapStudio, pero para mí encaja en algo que sigo valorando: elegir herramientas útiles, aprender a cuidarlas y evitar sustituir continuamente objetos que todavía podrían durar muchos años.
Cuando me independicé hice lo que hacemos muchos: comprar un juego de sartenes antiadherentes. Funcionaban perfectamente al principio, pero con el tiempo aparecían arañazos, el revestimiento se deterioraba y terminaba sustituyéndolas.
Después de varias experiencias parecidas empecé a buscar una alternativa que pudiera mantener durante más tiempo. Así llegué al hierro fundido. Pensaba que sería caro, pesado y bastante complicado de cuidar, pero encontré un juego de tres sartenes por un precio que me animó a probar.
No compré aquellas sartenes pensando que me durarían cinco años y medio sin darme problemas. Simplemente quería comprobar si ese tipo de cocina encajaba conmigo. Ahora ya puedo valorar la compra con bastante más perspectiva.
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12 razones para cocinar con sartenes de hierro fundido
No considero que exista una sartén perfecta para todo el mundo. El hierro fundido pesa, necesita secarse bien y requiere entender mínimamente cómo funciona el curado. A cambio, tiene varias características que después de estos años sigo valorando.
- Pueden durar muchos años. En mi caso, el mismo juego que compré en 2021 continúa en uso en 2026.
- Se pueden recuperar. Un poco de óxido o un curado deteriorado no significa necesariamente que haya que tirar la sartén. Se puede limpiar y volver a curar.
- La superficie mejora con el uso y el curado. Esa capa se forma al polimerizar aceite sobre el hierro y crea un acabado cada vez más fácil de utilizar.
- No necesitan un revestimiento antiadherente sintético. La superficie de cocción es el propio hierro protegido mediante el curado.
- Pueden utilizarse en el horno. En modelos fabricados completamente en hierro, sin mangos de plástico o madera, puedes empezar una preparación en el fuego y terminarla en el horno.
- También funcionan sobre fuego directo. Por eso pueden resultar útiles para determinadas formas de cocinar al aire libre.
- Mantienen muy bien el calor. Tardan algo más en calentarse que una sartén fina, pero una vez calientes conservan una temperatura bastante estable.
- Puedes utilizar utensilios metálicos. En hierro fundido sin esmaltar no tengo que preocuparme por arañar un revestimiento antiadherente convencional.
- Reducen la necesidad de reemplazar sartenes. Esta es probablemente una de las ventajas que mejor puedo valorar después de cinco años.
- La limpieza cotidiana es sencilla cuando conoces el material. No necesita productos especiales después de cada uso.
- Cocinar en recipientes de hierro puede aumentar la cantidad de hierro de determinados alimentos, aunque la cantidad varía según el alimento y las condiciones de cocción y no debe considerarse un tratamiento para una deficiencia de hierro.
- Son pesadas y muy sólidas. A mí me gusta esa sensación de utensilio robusto, aunque el peso también es una desventaja que conviene tener presente antes de comprarlas.
También me gusta cómo cocinan determinados alimentos y el dorado que consigo con ellas. Esa parte es una preferencia personal, pero después de estos años ya sé que no las conservo únicamente porque sean resistentes: me gusta cocinar con ellas.
Lo que hoy matizaría sobre PFOA y las sartenes antiadherentes
Cuando escribí la primera versión de este artículo, una de mis preocupaciones era el PFOA utilizado históricamente en la fabricación de determinados recubrimientos antiadherentes. Hoy creo que esta parte necesita bastante más precisión.
PFOA y PTFE no son lo mismo, y no sería correcto afirmar que utilizar una sartén antiadherente moderna sea automáticamente perjudicial. Las evaluaciones actuales indican que los utensilios recubiertos de PTFE utilizados correctamente no deberían representar un riesgo para la salud. El problema aparece principalmente cuando una sartén vacía se sobrecalienta hasta temperaturas muy elevadas.
Por tanto, mi motivo para seguir utilizando hierro fundido no es presentar todas las demás sartenes como peligrosas. Tiene mucho más que ver con la durabilidad, el tipo de superficie, la posibilidad de restaurarla y el hecho de que después de más de cinco años no haya necesitado reemplazarla.
Cómo limpiar y cuidar las sartenes de hierro fundido
El mantenimiento era lo que más me preocupaba al principio. Había leído tantas normas que parecía que cualquier error iba a estropear la sartén para siempre. En la práctica, mi rutina es bastante sencilla.
Limpieza después de cocinar
No dejo los restos de comida durante horas. Cuando la sartén se ha enfriado lo suficiente, la limpio con agua caliente y, cuando hace falta, utilizo un estropajo específico para hierro fundido.
También tengo un pequeño kit de limpieza que me facilita el proceso. No es necesario para utilizar este tipo de sartén, pero a mí me resulta cómodo.
Si queda algún resto especialmente adherido, a veces utilizo sal gruesa para ayudar a retirarlo. También se puede utilizar una pequeña cantidad de jabón lavavajillas suave: con el curado moderno no hace falta tratar el jabón como si estuviera completamente prohibido.
Lo que sí evito es dejar la sartén en remojo o meterla en el lavavajillas, porque mantener el hierro húmedo favorece la aparición de óxido.

Secarla bien marca la diferencia
Después de lavarla, la seco inmediatamente. Algunas veces la pongo unos minutos a fuego bajo para asegurarme de que no queda humedad.
Después puedo aplicar una capa muy fina de aceite y retirar prácticamente todo el exceso con papel o un paño. La palabra importante aquí es fina: demasiada cantidad puede dejar una superficie pegajosa en lugar de mejorarla.
Qué hacer si aparece óxido
A mí me ha ocurrido alguna vez por un descuido y no significa que la sartén esté estropeada. Si aparece óxido, se puede frotar la zona afectada, lavar, aclarar y secar completamente.
Para retirarlo utilizo también la malla específica que tengo para estas sartenes. Si al limpiar se ha eliminado una parte importante del curado, después toca volver a curar la pieza.
Cómo volver a curar una sartén
El curado consiste en aplicar una capa extremadamente fina de aceite y calentarla para que se polimerice y quede adherida al hierro.
Para restaurar una sartén, después de limpiarla y secarla por completo, extiendo una capa muy fina de aceite por toda la superficie. Después la coloco boca abajo en el horno aproximadamente una hora, dentro del intervalo de temperatura recomendado para este proceso, alrededor de 230-260 °C, y la dejo enfriar.
No es algo que haga después de cada comida. El recurado completo solo resulta necesario cuando la superficie lo pide, por ejemplo después de eliminar óxido o si el acabado se ha deteriorado.
Más de cinco años después, ¿volvería a comprarlas?
Sí. Y esta vez puedo responder después de haberlas utilizado durante años, no después de unas semanas.
Las compré en febrero de 2021 y en agosto de 2026 continúan conmigo. No se han deformado, no he tenido que sustituirlas y la superficie funciona mejor ahora que cuando estaba aprendiendo a curarlas.
También he aprendido que no son completamente despreocupadas. Hay que secarlas, pesan bastante y conviene aprender a controlar la temperatura. Pero prefiero dedicar esos pequeños cuidados a una herramienta que puedo mantener durante muchos años antes que reemplazar periódicamente una sartén porque su superficie ya no funciona como al principio.
Para mí esa es la parte que mejor conecta esta recomendación con la forma en que intento comprar y organizar mi casa: no acumular utensilios, sino encontrar los que funcionan, cuidarlos y seguir utilizándolos.
Si ya cocinas con hierro fundido o tienes alguna duda sobre mi experiencia con ellas, puedes contármelo en los comentarios.
Comprar el kit de tres sartenes
Este es el mismo tipo de juego de tres sartenes que compré cuando hice el cambio al hierro fundido:

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